Un barco navega hacia una imponente plataforma de hielo con una brillante franja azul en su base, donde toca el mar, bajo un cielo polar nublado.

Los gráficos que muestran cómo muere el iceberg más famoso del mundo

La historia de uno de los icebergs más antiguos del mundo está a punto de terminar, tras una impresionante travesía de 40 años que ha cautivado a los científicos.

El iceberg, conocido como A23a, fue en su día el más grande de la Tierra, cubriendo una superficie de más del doble del tamaño del área metropolitana de Londres.

Pero tras un recorrido lleno de giros e imprevistos, el A23a se ha derretido, fracturado y desintegrado de forma espectacular durante el último año.

Un mapa del mundo con fondo oscuro, centrado en el océano Atlántico sur, con Sudamérica al oeste, África al este y la Antártida al sur. Una línea azul claro marca la ruta del iceberg A23a mientras se desplazaba hacia el norte desde la Antártida hacia mar abierto.

Ahora, lejos de los mares helados de la Antártida, lo que queda del A23a está siendo erosionado por aguas más cálidas. Está en sus últimos estertores y no se espera que dure más de unas semanas.

Todos los icebergs se derriten con el tiempo, pero los científicos han estado estudiando la desintegración de A23a para obtener pistas sobre cómo otras partes de la Antártida podrían responder al cambio climático.

"Ha sido un viaje extraordinario", afirma el profesor Mike Meredith del Instituto Antártico Británico (British Antarctic Survey) en Cambridge. "Pero ahora está en el final de su recorrido".

Esta es la historia de los últimos meses del A23a.

Una imponente plataforma de hielo se alza como una pared vertical sobre un mar en calma. El agua es turquesa donde el hielo se asoma bajo la superficie, contrastando con el azul oscuro del océano. La superficie de hielo se extiende plana hasta el horizonte bajo un cielo gris nublado.
Un dron capturó las espectaculares cuevas y arcos de A23a en 2023

Primero debemos remontarnos a 1986. Ese año, un reactor nuclear explotó en la central eléctrica de Chernóbil, en lo que hoy es el norte de Ucrania; Gary Lineker ganó el Botín de Oro en la Copa Mundial de la FIFA en México; y Whitney Houston recibió su primer premio Grammy.

Lejos de la mirada del mundo, la plataforma de hielo Filchner -una enorme lengua de hielo flotante que se extiende desde el continente antártico hasta el mar de Weddell- estaba experimentando cambios drásticos. Uno de los icebergs que se desprendió fue el A23a, que entonces tenía unos 4.000 km².

Pronto quedó anclado en los lodos del mar de Weddell, donde permaneció atrapado durante más de 30 años. No fue hasta 2020 que los científicos detectaron indicios de que A23a volvía a moverse.

Mapa satelital que muestra el extremo sur de Sudamérica y el borde norte de la Antártida, con la Península Antártica señalizada. Un pequeño punto blanco marca el punto de partida del viaje del iceberg A23a en 2022. También se indican el Mar de Wedell y las Islas Falkland/Malvinas.
El mapa es el mismo que antes, pero el punto se ha movido, dejando un rastro que muestra la trayectoria del iceberg entre 2022 y 2023 a medida que avanzaba por la Península Antártica. Ahora también se indican las islas Orcadas del Sur.

Aquí vemos al iceberg A23a en 2022, en su trayectoria a lo largo de la Península Antártica.

El mismo mapa, pero con fecha de 2024. El punto sigue moviéndose y la trayectoria del iceberg indica que ha llegado al extremo norte de la Península Antártica. Junto con las Islas Orcadas del Sur y las demás islas señaladas anteriormente, ahora también aparece la isla Georgia del Sur.

Guiado por las corrientes oceánicas y la topografía del lecho marino, el iceberg comenzó a seguir una ruta a lo largo del "Callejón de los icebergs" hacia las islas Orcadas del Sur.

El mismo mapa, pero con fecha de 2025. El punto sigue moviéndose, y la trayectoria del iceberg, representada en un tono más oscuro, muestra que pasó más tiempo cerca de las Orcadas del Sur.

Allí quedó atrapado en un gigantesco vórtice de agua llamado Columna de Taylor, girando sobre sí mismo en el mismo lugar durante ocho meses.

El mismo mapa, pero con fecha de 2026. Aparece una nueva etiqueta para la elevación del noroeste de Georgia (Northwest Georgia Rise). La trayectoria muestra el movimiento hacia el norte.

Luego se dirigió hacia la isla Georgia del Sur, donde volvió a quedar atascado durante unos meses. Pero a diferencia de muchos icebergs antárticos -que acaban derritiéndose y desapareciendo allí-, el A23a se liberó una vez más.

El mismo mapa de 2026, pero este muestra la trayectoria hasta la posición del iceberg a principios de marzo.

Arrastrado por las corrientes oceánicas, el iceberg ha reanudado su viaje, moviéndose más rápido y más al norte, antes de completar un bucle casi completo en el sentido de las agujas del reloj.

Si bien es probable que los icebergs hayan vivido más tiempo en el pasado remoto de la Tierra, se cree que actualmente el A23a es el iceberg más antiguo del mundo, al menos entre los detectados por satélites y rastreados por científicos.

“Su viaje es realmente impresionante, simplemente por su longevidad”, afirma Christopher Shuman, científico jubilado que trabajó en la Universidad de Maryland en Baltimore, en Estados Unidos. Shuman compara el monitoreo de la trayectoria del iceberg con ver una serie de televisión “en la que no sabes qué va a pasar de un momento a otro”.

Mientras el A23a se desplaza por el vasto océano Atlántico Sur puede resultar difícil comprender su dimensión; pero si se pudiera colocar en el Canal de la Mancha, la magnitud de su tamaño sería mucho más impactante.

A principios de 2025, incluso después de 39 años, el A23a seguía siendo un coloso. Casi se habría extendido entre la Isla de Wight y Normandía, en Francia. Ahora, ni siquiera llegaría a la mitad del camino entre Dover y Calais.

Mapa satelital que muestra el sur de Inglaterra, el norte de Francia y el Canal de la Mancha. El área metropolitana de Londres tiene 1572 km². Dos áreas sombreadas en el Canal muestran el tamaño comparativo del iceberg a medida que se reducía. En enero de 2025 el iceberg tenía unos 3600 km² y cabría entre Francia y la Isla de Wight. Para el 5 de marzo de 2026, tenía unos 180 km² y cabría entre Dover y Calais.

"Verlo tan estable durante tanto tiempo, y luego desintegrarse en un solo año, ha sido fascinante", dice Catherine Walker, de la Institución Oceanográfica Woods Hole en EE.UU., quien nació el mismo año que A23a.

Durante la primera mitad de 2025, A23a se redujo en aproximadamente una cuarta parte, a medida que se desprendían trozos de hielo y las aguas oceánicas erosionaban sus costados y su base. A mediados de año, A23a había perdido su título como el iceberg más grande del mundo, pero aún tenía un tamaño considerable.

La imagen muestra icebergs más pequeños y de cima plana que se desprendieron de la capa de hielo más grande que se encuentra detrás.
En marzo de 2025, durante vuelos de entrenamiento rutinarios de la Real Fuerza Aérea británica sobre el Atlántico Sur, se observaron pequeños trozos de hielo desprendiéndose de A23a.

En agosto y septiembre, el iceberg A23a se ubicó en una zona del Atlántico Sur, sobre la elevación del noroeste de Georgia (Northwest Georgia Rise). Se trata de un montículo en el lecho marino de aproximadamente un par de kilómetros de altura, a unos 1.500 km al este de las Islas Falkland/Malvinas.

Sobre esa elevación, el A23a pareció girar sobre una columna de agua oceánica durante algunas semanas. Los científicos creen que estas fuerzas mecánicas sobre el iceberg ya debilitado por las aguas cálidas podrían haber contribuido a su fragmentación.

Varios icebergs de gran tamaño se desprendieron del A23a en rápida sucesión; icebergs lo suficientemente grandes como para recibir sus propios nombres: A23g, A23h y A23i, lo que indica que se desprendieron del original.

Una secuencia de imágenes satelitales que muestran cómo el iceberg A23a se fragmenta en pedazos más pequeños entre enero de 2025 y febrero de 2026. Cada panel está fechado y etiqueta los fragmentos como A23b, A23g, A23h, A23i y A23j, junto con características visibles como estanques de deshielo, terraplenes y áreas de lo que se denomina "mélange de hielo" (una mezcla de nieve, trozos de iceberg y hielo marino que es fundamental para mantener unidas las plataformas de hielo).

A finales de diciembre, en pleno verano del hemisferio sur, el iceberg también sufrió el impacto del aire cálido. Agua de deshielo de un azul intenso -quizás de varios metros o más de profundidad- apareció en su superficie, atrapada por los bordes del iceberg, conocidos como terraplenes o "ramparts".

“Era hermoso de ver, pero una clara señal de que se estaba derritiendo tanto desde arriba como desde abajo”, dice Meredith. “En ese momento nos dimos cuenta de que este iceberg se estaba volviendo muy blando y no iba a durar mucho”.

“Cuando hay agua tan pesada sobre un iceberg tiende a descender”, añade Walker. “Y entonces, una vez que el agua se filtra a través de las grietas, las extiende y se producen fracturas o desprendimientos”.

Estas grietas llenas de agua -conocidas como “hidrofractura”- parece ser exactamente lo que ocurrió a finales de diciembre y principios de enero.

La mezcla o “mélange” de pequeños trozos de hielo junto al iceberg principal son evidencia de lo que Shuman describe como un “escape”, provocado por el drenaje del agua de deshielo del iceberg.

Imagen aérea del iceberg tomada desde la Estación Espacial Internacional. A través de finas nubes, la imagen muestra que A23a está rodeado de icebergs más pequeños y fragmentos de hielo.
El iceberg azul celeste fue avistado incluso desde la Estación Espacial Internacional el 27 de diciembre de 2025

El desprendimiento -y el derretimiento- de los icebergs más grandes, como A23a, es un fenómeno natural y no necesariamente el resultado del cambio climático, aunque algunas zonas de la Antártida están perdiendo icebergs más rápido de lo que el hielo puede regenerarse.

Los científicos han estado observando de cerca la desintegración del A23a en busca de indicios sobre cómo podría responder la Antártida al aumento de las temperaturas, en particular sus plataformas de hielo, las lenguas flotantes de los glaciares que se extienden hacia el océano.

Las plataformas de hielo desempeñan un papel importante en la estabilidad de gran parte de la capa de hielo antártica. Sin embargo, no está nada claro con qué rapidez podrían colapsar en un clima más cálido ni qué implicaciones tendría esto para el aumento del nivel del mar.

Si bien no son una réplica exacta, los icebergs pueden actuar como "laboratorios naturales itinerantes" para estudiar cómo podrían desarrollarse algunos de estos procesos, explica Walker.

"Podemos aprender mucho de cómo evolucionan estos grandes icebergs en condiciones más cálidas y luego intentar extrapolar ese conocimiento a lo que esperamos que hagan las plataformas de hielo", concluye.

En los 11 días previos al 22 de febrero, el iceberg, ahora más pequeño y ligero, recorrió más de 700 km hacia el noreste a través del Atlántico Sur, a una velocidad promedio de aproximadamente 2,7 km/h.

Ese viaje expuso al iceberg A23a a aguas más cálidas, cercanas a los 10 °C en la superficie, malas noticias para un iceberg.

"Cada día, todo el día, está en aguas cada vez más cálidas", dice Shuman. "Es como el hielo en tu bebida. No tarda mucho en desaparecer".

Dos mapas circulares centrados en la Antártida muestran la temperatura media del aire y de la superficie del mar en enero de 2026. Ambos utilizan una escala de colores que va del azul oscuro en las zonas más frías al rojo en las regiones más cálidas. Una trayectoria que muestra el recorrido del iceberg A23a ilustra cómo se ha desplazado desde el mar y el aire fríos alrededor de la Península Antártica hacia zonas del Atlántico que se han vuelto gradualmente más cálidas.

Durante las últimas dos semanas, el iceberg A23a ha sido arrastrado por las corrientes oceánicas en un giro casi completo en el sentido de las agujas del reloj. Este podría ser su último viaje.

Imágenes satelitales recientes sugieren una mayor fracturación hidráulica de lo que quedaba del iceberg: "esto parece ser evidencia de una desintegración repentina", señala el profesor Adrian Luckman de la Universidad de Swansea.

Si bien otros icebergs han viajado más lejos, A23a es el iceberg antártico más al norte que los científicos están rastreando actualmente. Está más cerca del ecuador que Londres.

La exposición prolongada al calor del mar significa que los restos del iceberg inevitablemente se fragmentarán y se derretirán, incluso con el invierno del hemisferio sur a la vuelta de la esquina.

Para el 5 de marzo, A23a se había reducido a aproximadamente 180 km², aunque las estimaciones pueden variar ligeramente.

Un gráfico en azul muestra la extensión del iceberg A23a desde mayo de 2024 hasta febrero de 2026. El iceberg comienza con más de 3000 km², pierde masa gradualmente a lo largo de 2024 y 2025, y luego se reduce drásticamente a finales de 2025 y principios de 2026, alcanzando una extensión estimada de 310 km² a finales de febrero de 2026. Una nota explica que las cifras hasta el 19 de febrero de 2026 provienen del Centro Nacional de Hielo de EE. UU., y el valor final de febrero fue estimado por la BBC.

Una vez que alcance aproximadamente los 70 km² , los científicos dejarán de rastrearlo. Según Luckman, ese momento no está lejos.

"Probablemente, en cuestión de semanas, como máximo, todos los rastros habrán desaparecido."

Las aletas distintivas y las marcas blancas y negras de tres orcas son visibles en el mar agitado, con imponentes acantilados de icebergs de capas de hielo azul y blanco y superficies esculpidas y erosionadas como telón de fondo.
Un grupo de orcas explorando al A23a en diciembre de 2023, visto desde la cubierta del buque británico RRS Sir David Attenborough.

Imágenes

Capture North Studios, Nasa MODIS, Nasa Johnson Space Center / International Space Station, Royal Air Force / Ministry of Defence, Roseanne Smith / British Antarctic Survey

Datos

The Antarctic Iceberg Tracking Database / Brigham Young University, US National Ice Center, Nasa MODIS, ECMWF ERA5, Natural Earth, análisis de la BBC