"Estoy en modo supervivencia": por qué tener trabajo en Argentina no evita caer en la pobreza

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Pie de foto, Tener un empleo no es reaseguro contra la pobreza en Argentina.
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Desde hace dos años, Antonela trabaja de lunes a sábado en un instituto privado de bioquímica en Buenos Aires, donde actualiza agendas, organiza archivos y gestiona las autorizaciones médicas.

A pesar de tener un empleo formal, su salario ya no le alcanza para cubrir los gastos que antes podía afrontar con ese mismo ingreso.

"Me cuesta asumir que antes podía llevar una vida que ahora no puedo. No consigo mantenerme con un solo empleo. No lo tomo personal, entiendo que es algo que le pasa a mucha gente", se consuela.

Aunque tiene estudios universitarios y percibe un salario por encima del mínimo, esta argentina, de 37 años, completa sus ingresos con otro trabajo sin remuneración fija en una farmacéutica en las pocas horas libres que le quedan.

"Siento que estoy en modo supervivencia", dice con la voz entrecortada.

Pese a que la pobreza en Argentina cayó a su nivel más bajo de los últimos siete años, el empleo formal profundizó su deterioro el año pasado con ocho meses consecutivos de caída hasta diciembre, según las mediciones del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Para Roxana Maurizio, directora del área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales del instituto de la UBA, "tener un empleo ya no es un seguro contra la pobreza en Argentina".

Tanto institutos públicos como consultoras privadas denominan a este fenómeno como los "trabajadores pobres". Es decir, las personas ocupadas que, incluso con un salario, viven en situación de pobreza.

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Pie de foto, Una de cada cinco personas ocupadas en Argentina está en situación de pobreza.

"Un trabajador pobre es aquel que, aun teniendo un empleo, sus ingresos laborales no le permiten salir de la pobreza", explica Maurizio y señala que el salario mínimo en el país ha alcanzado niveles inferiores a los registrados en la crisis de 2001.

El estudio privado del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana de la Fundación Mediterránea, publicado en octubre pasado, informó que uno de cada cinco trabajadores en Argentina es pobre.

Y de acuerdo con el último "Panorama del empleo informal y la pobreza laboral", publicado en marzo por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política, la cantidad de "trabajadores pobres" aumenta a uno cada tres entre las personas con empleos informales.

Caída de la pobreza

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El gobierno de Javier Milei celebró este martes la caída de la pobreza al 28%, lo que la ubica en su nivel más bajo en siete años, según los datos presentados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec).

"La fuerte baja en la pobreza y la indigencia se sustentan en el crecimiento económico, el proceso de desinflación y el refuerzo en los programas sociales sin intermediarios desde el inició de la gestión", destacó el ministro de Economía, Luis Caputo, en la red social X.

Sin embargo, analistas de institutos públicos y consultoras privadas cuestionan los números presentados por el gobierno. Estos datos contrastan con otros indicadores de ingresos -como los salarios reales o las jubilaciones- que están en caída.

Para Daniel Schteingart, de Argendata-Fundar, la "fuerte baja (de la pobreza) se explica por causas tanto genuinas como por factores metodológicos a la hora de medir la pobreza monetaria que la vuelven exagerada".

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Pie de foto, La pobreza está en su nivel más bajo de los últimos siete años en Argentina.

Entre las causas genuinas, el especialista en Sociología Económica resalta la mejora de los ingresos frente al costo de la canasta básica, pero cuestiona la propia metodología del índice de pobreza.

En Argentina, la pobreza se calcula por medio de encuestas en base al valor de una canasta de consumos básicos y se compara con el nivel de ingresos de la población.

Esta metodología puede introducir distorsiones cuando la inflación es muy alta, como exagerar la suba de la pobreza en procesos de aceleración inflacionaria y la baja en procesos de desinflación, según Schteingart.

"Cuando se corrigen los sesgos encontramos que la baja de la pobreza es considerablemente menor", explica.

Además, la caída de la pobreza se da en comparación con el pico generado por el propio presidente Milei debido a la brusca devaluación que decretó al inicio de su mandato.

En los primeros seis meses de su mandato, la pobreza trepó 11 puntos, alcanzando casi el 53% de la población, la cifra más alta en dos décadas, cifras solo comparables a la salida de la crisis de 2001.

"Trabajadores pobres"

Si tener empleo en Argentina no garantiza salir de la pobreza, el efecto del deterioro es mayor entre las personas ocupadas en el sector informal que en el empleo registrado.

La Encuesta de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA) identificó que casi el 20% de los ocupados se encuentran en situación de pobreza y que el porcentaje crece al 26% entre los ocupados en el sector informal, según el último informe.

"El principal problema del mercado de trabajo en Argentina es la precariedad laboral", dice el investigador de la UCA, Eduardo Donza. "Más de la mitad de los trabajadores ocupados están el sector micro-informal de la economía".

En la misma línea, los datos de marzo de Argendata-Fundar -en base a la Encuesta Permanente de Hogares del Indec- registran que entre los asalariados formales la pobreza es del 10%.

Mientras que entre los asalariados informales, que son personas que trabajan para un empleador pero sin estar registradas legalmente y sin brindar aportes al Sistema de Seguridad Social, la pobreza está por encima del 33%.

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Pie de foto, La pobreza entre las personas ocupadas afecta con mayor intensidad a los asalariados informales.

"Un trabajador informal tiene tres veces más probabilidades de ser pobre que uno formal", coincide Maurizio.

Y, por último, entre los trabajadores por cuenta propia, que son aquellas personas ocupadas que no tienen una remuneración fija, la pobreza es del 27%. Ese porcentaje es mayor al promedio de los ocupados pero menor que el de la población general.

Entre ellos, los profesionales muestran tasas de pobreza similares a los asalariados formales, mientras que los de baja calificación como pueden ser los repartidores de plataformas se acercan a los asalariados informales.

"Por eso, a pesar de que bajó la tasa de pobreza medida por ingresos, casi un 20% de los trabajadores ocupados reside en un hogar en situación de pobreza", dice Donza.

Vale aclarar que los trabajadores formales representan hoy menos de la mitad de las personas empleadas y es un sector que viene en caída, según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Inflación e informalidad

"Mi sueldo se fue licuando, lo que implica un cambio muy fuerte en mi estilo de vida", dice Antonela.

La UCA destaca que la capacidad de compra del ingreso medio laboral mensual disminuyó más de un 20% en el período de 2010 a 2025, lo que explica casos como el de Antonela.

Esto se debe a que la economía argentina aún atraviesa una situación delicada. Si bien la inflación interanual del 33% es menor que en años anteriores, continúa siendo alta y con una tendencia ascendente en los últimos nueve meses.

La creciente informalidad laboral ha debilitado, a su vez, los salarios en Argentina.

En este momento, unas 6 millones de personas trabajan en la informalidad en el país, sin acceso a derechos laborales básicos como cobertura de salud, licencias o aportes jubilatorios, según datos de la OIT.

Este fenómeno impacta con mayor fuerza a las personas jóvenes y en las mujeres como es el caso de Antonela.

"Cuanta más informalidad hay, mayor es la presión de quienes buscan ingresar al empleo registrado y, en consecuencia, se debilitan las condiciones laborales del empleo registrado", agrega la investigadora de la UBA.

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Pie de foto, El incremento de la informalidad laboral reduce el poder de compra del ingreso de los ocupados en Argentina.

La precariedad laboral, los limitados efectos de las políticas de empleo y el ajuste estructural propuesto por Milei explican el fenómeno de los trabajadores ocupados que residen en hogares en situación de pobreza, según los especialistas.

Todo esto demuestra que, según las fuentes consultadas, tener trabajo en Argentina no es un reaseguro para vivir fuera de la pobreza.

Donza señala que, en las últimas décadas, en Argentina se ha ido debilitando la movilidad social ascendente, la idea de que los hijos puedan alcanzar una mejor situación económica que la de sus padres.

Según la UCA, cuatro de cada diez encuestados afirman estar hoy peor que sus padres.

Al igual que una gran parte de los trabajadores argentinos, Antonela espera pronto dejar de necesitar del segundo empleo, de las ayudas familiares y del endeudamiento para poder cubrir sus gastos fijos.

En definitiva, espera salir del "modo supervivencia".

"Todo lo que hago ahora es sobrevivir. Quisiera tener una vida en la que pueda gastar en otro tipo de cosas como ir al gimnasio, salir a comer con mis amigas o hacer un viaje al año", dice.

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